SANTO DOMINGO.– El audiovisual “Semblanza Elsa Núñez”, difundido por la Fundación Juan Bosch, se propone acercar al público a la vida y la obra de una de las grandes maestras de la plástica dominicana: Elsa Núñez. En un lenguaje sencillo, el video resume la trayectoria de la pintora, reconocida como Premio Nacional de Artes Plásticas en 2014 y declarada Gloria de la Pintura Nacional por la Cámara de Diputados, y recuerda por qué su nombre está fijado en la historia del arte visual del país.
Nacida en Santo Domingo el 14 de enero de 1943, Elsa Núñez se formó desde muy temprano en la disciplina del dibujo y la pintura. A los 12 años ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se graduó como profesora de dibujo en 1962, mientras completaba estudios de Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. En 1970 viajó a Madrid para realizar un posgrado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, de regreso al país, se integró como docente de dibujo y pintura, combinando la enseñanza con su producción artística y consolidando el perfil de artista‑educadora que también recoge la semblanza audiovisual.
El video refuerza una imagen ya conocida por la crítica: la de una creadora que ha recorrido distintos lenguajes, del expresionismo a la abstracción, pero que mantiene preocupaciones constantes por la condición humana, la tierra y la memoria histórica.Wikipedia+1 En sus lienzos predominan las texturas pastosas y los colores vibrantes, muchas veces inspirados en la madre tierra, un tema recurrente en su obra, mientras que en lo íntimo la artista ha confesado que su color favorito es el violeta y que no puede pintar sin la compañía de la música clásica en su estudio, una faceta más personal que ayuda a comprender la intensidad de su paleta.
Más allá del retrato íntimo, “Semblanza Elsa Núñez” recuerda la dimensión pública de una carrera que suma más de 60 exposiciones colectivas y 40 individuales, dentro y fuera de la República Dominicana. Núñez, miembro honorífica del Consejo Nacional de Cultura, se ha convertido en referente para varias generaciones de artistas, en especial mujeres, que encuentran en su ejemplo una demostración de perseverancia y compromiso social en la plástica.
En tiempos de consumo rápido de contenidos, la pieza difundida en plataformas digitales funciona como un puente entre la maestra y nuevas audiencias, particularmente jóvenes que tal vez no han visitado sus exposiciones ni conocen sus murales. Sin grandes artificios, la semblanza recupera la voz de una artista que insiste en que el retiro no es una opción en su vida y afirma seguir creando con la misma energía de sus años mozos. El resultado es un testimonio necesario sobre una figura clave del arte dominicano contemporáneo, y a la vez una invitación a mirar, con otros ojos, la historia reciente del país a través de sus colores y de sus pinceladas.